En una mente vacía
las palabras se derriten
buscando el aire
que les devuelva a la vida.
Imagenes que vuelan,
sonidos que ensordecen,
olores que escapan
entre las rendijas de mi dedos.
Suspira la poesia
que expira una vez más
esperando la aurora
que la vuelva a ver nacer.
Mientras tanto,
la inspiración queda encerrada,
encerrada en ese cajón
que la ciega y enmudece,
sin dejarle ver la musa,
sin dejarle cantar sus amores,
sin dejarle acabar la .
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