Soy el hazmerreir de mi conciencia,
la version infantil de la madurez que no llega.
Incansable alma de lucha,
que pelea contra gigantes invisibles.
Absurda,
crédula,
soñadora,
imbécil
por no querer aceptar lo que sé,
por ser ciega a la realidad,
por creer sin descanso.
Pero llega la mañana trágica
en la que del sueño hay que despertar
cayendo de bruces en medio del mar,
ese mar del que siempre hablabamos.
Y descubres que solo es agua.
Y descubres que eres tan pequeña
que te ahogas en medio del océno...
hasta desaparecer
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