sábado, 21 de noviembre de 2015

Reflexiones sobre el alrededor

Es triste mirar alrededor,
sentir como los caminos se pierden
y tú, desde un palacio,
no haces nada.

Son las rocosas pendientes
las que, alejadas de tu destino,
más te tiran,
más te duelen.

Cicatrices del pasado que enseñan
a no interceder por nadie.
Heridas abiertas
que envenenan todo a su paso.

Mejor ver los caminos,
hundirse en el lodo de los vicios,
mientras brindas con vino
tras el ventanal,
seguro,
acomodado,
templado,
de tu palacio.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Mirando al cielo

Buscando una mirada
a quien despedir,
a quien acariciar,
a quien desear
los dulces sueños.

Buscando unos labios
a quien besar,
a quien escuchar,
a quien tatuar
mi sed y mi sangre.

Buscando unas manos
a quien proteger,
a quien sostener,
por quien velar
cuando la noche
nos secuestra.

Y miro al cielo.
Alzo mis ojos en tu busca
y te encuentro,
sumergida en el universo,
dibujando las caderas de Orión.

Y te deseo,
desde la pequeñez de mi cuerpo,
rezando a lo inalcanzable
para que una fugaz estrella
se pose sobre mi pecho.

Eres tan hermosa...
que escapastes del Olimpo,
inspirando arte y desamores
hasta alcanzar el infinito,
la gloria de tu sonrisa.

Eres tan hermosa...
que las flores
se enredan en tus pasos
para no dejarte marchar.

Eres tan hermosa...
que el sol anidó en tu pelo
y el mar besó tus ojos.

Eres tan hermosa...
que el fuego se encela
con cada beso que desprenden tus labios.

Eres tan hermosa...
que hasta la tierra
acompasa con sus bailes
el dulce ritmo de tu caminar.

Eres estrella.
Luz que no se apaga
y que ciega a quien
no te quiere ver,
mientras que devuelve a la vida
los más puros sentimientos
de los corazones inocentes.

Luz. Sol y Luna.
Tan grande. Tan humilde.
Tan cercana.
Orión hecho mujer.

Espiral

Rueda que rueda
sobre el vacío
una espiral
de oscuridad.

Rueda que rueda
nublando el seso
ensordeciendo el oido
cegando el sentir.

Rueda que rueda.

Y, yo,
desde el externo,
viendo como mi cuerpo
se hunde en un pozo
de miedos y confusiones.

Un tornado que despega la lógica
de la firmeza de la tierra.
Un alud que te atrapa
y te desplaza con la inercia de la gravedad.

Y yo,
desde el externo,
escuchando voces
que difícilmente
recuerdan a la mia.

Una espiral que te traga,
que te absorbe,
que te condena
a verte desaparecer
sin poder evitarlo.