sábado, 24 de enero de 2015

Tormenta

Tormenta,
relámpagos de emociones
que brillan tras la estela
de las nubes que visten el cielo.

Ronco cantar del trueno
que, por bulerías,
taconea alejándose
por el horizonte.

Tormenta,
voces sin piedad
que rompen la oscuridad de la noche
y cantan sus nanas,
bajo la luz de un infinito
que acaba.

Tormenta.
Poesía de la naturaleza,
pintada en acuarela
sobre la escultura
de las notas musicales
que habitan en mi alma.

Tormenta.
Tú.
Que brilla en mi oscuridad.
Que ensordece a mi mente.
Que estremece mi tacto,
mi oido, mi olfato, gusto
y mi vista.
Tormenta salvaje,
que temo
y que ambiciono
detrás del cristal de la cordura.

Tormenta.
Tú.
Que envenena mi corazon bohemio
y lo invita a contemplarte
a la orillita del mar.

Tormenta.

Y tras ella la lluvia
recorriendo mis mejillas
cuando la tormenta enmudece
y se desvanece entre mis dedos,
quedando el silvido del viento
para susurrar su recuerdo.

domingo, 18 de enero de 2015

Del amanecer a la noche: tú

Llega el sol en la mañana,
camuflado tras sombrías nubes
que adornan el campo
con gotas de lluvia.

Llega el sol en la mañana
y, con él, el canto de un gallo
que con 51 razones
embellecen el paisaje.

Y la risa, que es acuarela,
pinta una sonrisa en su cara
que es lienzo del cuadro
que hace museo a la marisma.

Y el sol se esconde en su pelo
haciendo el ocaso
en la profundidad del océano
que habita en sus ojos.

Y la luna se acuna
en sus labios
besando la sonrisa
con plata.

Y un corazón gaditano
late peregrinando en la oscuridad
guiando sus palabras
por las 51 estrellas
que forman el universo.

viernes, 2 de enero de 2015

El bosque encantado (cuento)


Erase una vez un bosque encantado, donde las plantas sólo florecían ante personas de corazón sincero y los árboles daban frutos aquellos que necesitaban alimento.

Este bosque pertenecía a un reino, gobernado por un malvado rey cuya ambición de poder llevó a su pueblo a la más profunda de las ruinas.

Talaron los bosques, secaron los ríos, los animales huían y, junto a ellos, los habitantes de este país en busca de fortunas.

Un día el rey enfermó y buscó al médico de la corte. Pero fue incapaz de encontrar solución a sus  problemas. 

De repente, un anciano del lugar llegó a palacio para contar la leyenda de aquel bosque encantado. Pero nadie sabía el lugar donde quedaba emplazado.

Buscaron a niños, cuya inocencia le hiciera aparecer y así recoger plantas y frutos para alimentsr al.rey y poder sanarle.

Pero el hambre y la sequía había arrasado con todos ellos.

Entonces un paje real se ofreció voluntario para tal misión con la única condición de que el rey diera cobijo a su madre enferma y también la ayudara a sanar. Dicho y hecho, montó en su caballo hacia rumbo desconocido. Pero no hayó nada.

Una noche, contemplando el cielo, una estrella fugaz se detuvo ante él.Espectacte, retomó el camino en esa dirección y allí, ante sus ojos, apareció el bosque. Recogió aquellos ingredientes que el sabio anciano había pedido para crear la cura y volvió a palacio.

El rey, en su lecho de muerte, arrebató la solución mágica de manos del joven paje, rompiendo así la promesa de compartir el remedio con la.madre.

Entonces, cada gota de brebaje que caia se evaporaba, sin rozar ninguna los labios del rey, quien en su agonía comprendió que su egoísmo le había causado la muerte.

Sueños

La vida es sueño
y es en la noche,
la más profunda de ellas
donde cobra vida el deseo.

Deseo de cosas imposibles,
imposible de no hacerse realidad
cuando sueñas,
vives,
en el mundo de tus sueños.

Un vaivén de nostalgia,
el despertar de los sentidos
en busca de esos besos
que el viento, y sólo el viento,
desliza por tu piel.

Electricidad que recorre la espalda
cuando lo prohibido,
lo efímero,
lo invisible
cobra cuerpo y nombre
para acariciar tu sombra.

Una vida en sueño
que, cada madrugada,
se convierte en sueño en vida.

Sin testigos.

Sin juguetes rotos.

Sólo sueños.