Y te arrastra la marea hacia dentro.
Te pierdo.
Única.
Solitaria.
Una y no más,
efímera en un mar
en el que nada es para siempre.
Y mis pies se quedaron fríos
esperando tu llamada,
secos
como un corazón roto.
Se acabó.
La marea manda.
Un día más
sin darme un baño
en el mundo de los sueños.
jueves, 27 de junio de 2019
Suscribirse a:
Entradas (Atom)