Como en una escena de pelicula muda, irrumpes en la pantalla para detener el tiempo. Suena música de Debussy en mi mente, acompañada por el movimiento de tu cuerpo.
A cámara lenta, te detienes para saludar y yo respiro profundamente, reteniendo las pulsaciones de mi corazón cuando nuestras miradas se cruzan.
Esta escena en blanco y negro, la vuelves a color, el color de tus ojos, el color de mis mejillas, el color del viento que nos envuelve.
Un acelerando, seguido de un crescendo invade mis sentimientos, al desear rozar tu sonrisa como si tus boca fuera un piano de cola y tu pelo bailase al son de tus armonías.
Pizzicato en mi corazón, legatos en mis suspiros y tu boca.. ¡ay, tu boca! El mas largo de los silencios.
Y la cadencia final envuelve la escena en negro. Acordes disonantes de despedida que resuelven en esa nota final brillante, esperanzadora, feliz... un beso.