
Cádiz, 2 de noviembre de 2008
Adornando el paisaje se encuentra la borrasca. Hoy es uno de esos días donde la lluvia trae recuerdos que han quedado rezagados en nuestra memorias. Personas que ya no están, personas que están pero en la distancia, personas que algún día debieron de estar pero nunca llegaron a estarlo. Y anhelas todo lo que no tienes olvidando que lo que conservas es demasiado para ser consciente de ello.
Bendita sea la lluvia que recorre el mundo a través del cielo, la tierra y los mares. Tiene alma de libertad pero ama y mima todo aquello que deja a su paso. Maldita sea la lluvia cuando el temor la arroja a desvastar la vida que se aloja bajo sus pies y su ira la convierte en el peor de los horrores.
Todos somos lluvia y dejamos nuestra huella en el camino de los otros.