Siempre que descubro que te quiero suena esta melodía en mi corazón. No puedo vivir contigo ni sin ti.
martes, 30 de diciembre de 2008
Acabando el año

Quería reflejar en este texto la variedad de sentimientos que me roen las entrañas. Pero se me han olvidado las palabras.
Se consume un año más y aquí estoy, perenne, sin ser más que la misma niña de siempre. Se consume un año más y sin trabajo, pareja, ni próximas expectativas me adentraré en el 2009. Se consume un nuevo año pero, para mí, la vida se paralizó en un instante y mi vida no evoluciona.
Los sueños que hace un año tenían aún están guardados en un cajón, pendientes por cumplir. Los proyectos que iniciaba se rompieron como el cristal. Las amistades que me acompañaban se esfumaron como el aire.
Pero soy feliz. Esos sueños algún día serán realidad porque no tengo prisa por vivir sino que me gusta saborear cada instante. Esos proyectos pasados fueron sustituidos por otros más serios y responsables, que me llenan el corazón y mi vida de esperanza y felicidad. Y esas amistades, se esfumaron bajo la sombra del demonio para que brillara la luz de los que siempre estuvieron ahí y los que quisieron llegar.
No tengo prisa por vivir. Me gusta ser una niña de 24 años y paralizar cada segundo para disfrutar de lo irrepetible.
PD: En mi corazón completo sólo falta un beso tuyo
jueves, 4 de diciembre de 2008
Levantando el ancla
Cada día soy consciente de que en algún momento la puerta de mi jaula se abrirá y he de echar a volar. Aún no sé el destino de mi viaje, pero sé que será largo e intenso. No quiero olvidar lo que en algún momento dejaré, porque todo lo que poseo es valioso y cuesta desprenderse de ello. Mi familia, mis amigos, cada rincón de esta preciosa tierra. Cada momento vivido ha marcado hondo mi vida y nunca he de olvidarlo.
Pero algún día mi jaulá se abrirá y cambiaré de destino. Como un pájaro liberado exploraré lo desconocido hasta hacerme parte de él. Siempre lo dije, soy aire, parte de todo y parte de nada al mismo tiempo. No quiero anclar mi corazón en un pequeño puerto cuando el océano es tan amplio y hermoso.
Sé que mi vida no está aquí en Cádiz, pero Cádiz siempre será mi vida. Sé que mi futuro no se encuentra entre mi familia, pero mi familia siempre irá conmigo allá adonde vaya. Sé que no siempre me acompañarán las mismas amistades, pero gracias a ellos existo y nunca les olvidaré.
Me hago consciente de que algún día partiré y mi cuerpo y mi alma se sienten preparados para ello. No dejaré nada atrás. Todo irá conmigo en mi recuerdo.
Pero algún día mi jaulá se abrirá y cambiaré de destino. Como un pájaro liberado exploraré lo desconocido hasta hacerme parte de él. Siempre lo dije, soy aire, parte de todo y parte de nada al mismo tiempo. No quiero anclar mi corazón en un pequeño puerto cuando el océano es tan amplio y hermoso.
Sé que mi vida no está aquí en Cádiz, pero Cádiz siempre será mi vida. Sé que mi futuro no se encuentra entre mi familia, pero mi familia siempre irá conmigo allá adonde vaya. Sé que no siempre me acompañarán las mismas amistades, pero gracias a ellos existo y nunca les olvidaré.
Me hago consciente de que algún día partiré y mi cuerpo y mi alma se sienten preparados para ello. No dejaré nada atrás. Todo irá conmigo en mi recuerdo.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
La sombra del pasado
Quizá todos seamos el producto de una ecuación vital: Nuestra genética X Nuestra vida.
Echar la vista atrás puede provocar alegría y nostalgia. Son los días en donde la melancolía llama a tu puerta (los dias de lluvia, para los amigos) cuando repasas la película de tu vida. Recuperas amistades imaginarias que se desviaron en otros cruces de tu vida, vuelves a cantar esas melodías silenciosas que una vez sonaron en los pasillos de la facultad, besas los labios invisibles de los amores derretidos, perdonas las faltas imperdonables y sonries ante chistes sin gracia.
El haber vivido nos deja en el sabor de boca el precio de nuestra vida de atrás. "Cualquier tiempo pasado fue mejor", decía Jorge Manrique. Pero el día de hoy será el pasado de mañana. Hay que disfrutarlo y ser feliz para así tener más historias que contar en esas películas de nuestra vida que vemos en esos días en los que la melancolía llama a nuestra puerta (los días de lluvia, para los amigos)
Echar la vista atrás puede provocar alegría y nostalgia. Son los días en donde la melancolía llama a tu puerta (los dias de lluvia, para los amigos) cuando repasas la película de tu vida. Recuperas amistades imaginarias que se desviaron en otros cruces de tu vida, vuelves a cantar esas melodías silenciosas que una vez sonaron en los pasillos de la facultad, besas los labios invisibles de los amores derretidos, perdonas las faltas imperdonables y sonries ante chistes sin gracia.
El haber vivido nos deja en el sabor de boca el precio de nuestra vida de atrás. "Cualquier tiempo pasado fue mejor", decía Jorge Manrique. Pero el día de hoy será el pasado de mañana. Hay que disfrutarlo y ser feliz para así tener más historias que contar en esas películas de nuestra vida que vemos en esos días en los que la melancolía llama a nuestra puerta (los días de lluvia, para los amigos)
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