domingo, 13 de mayo de 2018

Sin palabras

Jamás te escribí poemas de amor
porque no encontrabas palabras
que expresaran mis "te amo".

No había palabras
que significasen cómo el océano
recorría mis venas cuando.sonreías.

No había palabras
que sonasen como los frenéticos compases
de los ritmos africanos
que habitaban en mi pecho
cada vez que sentía tu mano.

No había palabras
para describir la fuerza divina
que me empujaba a querer
hacer lo imposible
por ti
por mi
por las dos.

No había palabras
que dieran rienda suelta
a la pasión que mi cuerpo tenía,
temblando como un terremoto,
atrayéndome la gravedad de tu cuerpo.

No había palabras
que inmortalizasen el guiño
de una rutina que hilaba los hilos de la confianza
ni que tatuaran el placer de disfrutar
de nuestros propios defectos.

No había palabras.
Sólo silencios.

Silencios de un amor pausado
que se lo llevó el viento.

Vive un okupa en mi casa

Vive un okupa en mi casa
que bebe, fuma
y nunca duerme.

Me echa las persianas
para que no sepa
si es de día o de noche.

Me desordena el cuarto de las ideas
y mete sus bragas usadas
en el cajón de mi ropa.

Grita...
hasta que me ensordece los oídos
y no soy capaz de escuchar más voz
que la suya.

Vive un okupa en mi casa
que cocina basura
y me sirve en bandeja de plata.

Un okupa que promete cambiar
y no lo cumple

Un okupa que tiene el único juego de llaves
y me tiene encerrada.

Vive un okupa en mi casa...
y soy yo.