Crece un agujero negro en mi pecho
que arrastra toda la alegría hacia èl
y lo convierte en nada.
Desconfianza sin consuelo,
no ser nada ni nadie,
que el olvido me baña
con sus aguas de mentiras
El peón que nadie recuerda.
La marioneta que se dejó de usar.
Las ilusiones enterradas.
La otra. La que no sirve.
El puente para llegar al destino
y que se destruyó
para que no de use más.
Un corazón roto
en pequeños granos de alma.
Una soledad
bajo la sombra de quien dijo que te quería
con palabras de hiel.
¡Mentira!
Las palabras siempre mienten...
el tiempo y los actos, no.
Jamás importaré.
Sólo soy un juguete
en el mundo de los adultos.
¿Para qué seguir siendo nadie?
Un fantasma que no da miedo.
Una luz apagada.
Agua que no quita la sed.
¿Cómo parar este dolor en el pecho?
¡Maldito agujero negro,
que arrasa con toda mi alegría,
que duele,
que quema,
que no se lleva mi vida
para fundirse con la oscuridad!