jueves, 14 de mayo de 2015

Al final del laberinto (parte 1)

En medio de bruma sobre el mar, custodiada por un faro sin luz,una fortaleza destruida y un acantilado que anuncia a la muerte, se encuentra la isla perdida. Y en medio de ella, su laberinto.

Como si Minos fuera, se alzaban hacia el.cielo sus muros, aquellos que muchos vieron pero de los que nadie salió para describirlo.

Esos muros hechos de piedra blanca, cual calavera gigante, albergan un secreto: el elixir de amor. Y todos los valientes que buscan colmar su vida de placeres carnales o enriquecerse a su costa se adentraban en el laberinto sin mayor que la de morir rápido sin tortura.

Aquel día la bruma era más espesa que nunca. Sólo los ojos de un ciego eran capaces de adentrarse en ella sin sentir dolor. Sólo el olfato del que nació sin su sentido podría soportar aquel hedor. Era el sudor del horror el que se respiraba.

Y atravesando el mar en mi barca, sin más sentido que la razón, ni más arma que el amor, desembarqué en aquella playa de ceniza, con la bienvenida de los habitantes del lugar: los cuervos.

viernes, 6 de febrero de 2015

Miedo

Miedo,
esa cerrada y oscura noche
que ensombrece los sentidos
sin encontrar paz ni alivio
en el susurro de su nombre.

Miedo,
ocultando el rostro en el vacío
agarrando la vida de mis dedos
intercambiando quiero y puedo
sin darle voz a mi sentido.

Miedo,
espesa capa de niebla,
locura, pasión y delirio,
corazón que late sin ritmo
mientras mueren los versos poetas.

Miedo,
porque no me veas.
Miedo,
por no encontrarte.
Miedo,
que se lanza desde mi azotea.
Miedo,
por callar lo que gritarte.

Miedo.
Miedo.
Miedo.

A estar en la barrera.

Miedo.

A no poder rozarte...
sentirte...
besarte...
soñarte.

Miedo.

martes, 3 de febrero de 2015

El saltamontes que besó a la luna (cuento)

Érase una vez un saltamontes que paseaba por un bosque. Un saltamontes triste y solitario que no sabía cantar como los grillos, ni sabía trabajar como las hormigas, ni tenía un bonito hogar como las abejas.

El saltamontes saltaba y saltaba triste y solitario por el bosque en busca de su muerte. Pero un dia, llegó al final del bosque, que encumbraba una montaña trasla cual su única visión era aquella enorme y plateada luna llena.

Y el saltamontes se enamoró.

Ya no le importaba no saber cantar, no poder trabajar o no tener un bonito hogar. Sólo deseaba besar la luna.

Pasó varias horas, días, meses yendo a visitarla, leyendole poemas, regalandole flores...Hasta el día que el saltamontes decidió saltar.

Saltó una vez...
dos..., tres....
¡mil!,
sin cansarse.

Y a la mil una, alcanzó los labios de la luna.

Y volvió a su bosque, observando a los tristes grillos cantarines, a las agotadas hormigas trabajadoras y a las familas rotas de abejas, 
disfrutando en secreto el beso que consiguió robar a la luna.

sábado, 24 de enero de 2015

Tormenta

Tormenta,
relámpagos de emociones
que brillan tras la estela
de las nubes que visten el cielo.

Ronco cantar del trueno
que, por bulerías,
taconea alejándose
por el horizonte.

Tormenta,
voces sin piedad
que rompen la oscuridad de la noche
y cantan sus nanas,
bajo la luz de un infinito
que acaba.

Tormenta.
Poesía de la naturaleza,
pintada en acuarela
sobre la escultura
de las notas musicales
que habitan en mi alma.

Tormenta.
Tú.
Que brilla en mi oscuridad.
Que ensordece a mi mente.
Que estremece mi tacto,
mi oido, mi olfato, gusto
y mi vista.
Tormenta salvaje,
que temo
y que ambiciono
detrás del cristal de la cordura.

Tormenta.
Tú.
Que envenena mi corazon bohemio
y lo invita a contemplarte
a la orillita del mar.

Tormenta.

Y tras ella la lluvia
recorriendo mis mejillas
cuando la tormenta enmudece
y se desvanece entre mis dedos,
quedando el silvido del viento
para susurrar su recuerdo.

domingo, 18 de enero de 2015

Del amanecer a la noche: tú

Llega el sol en la mañana,
camuflado tras sombrías nubes
que adornan el campo
con gotas de lluvia.

Llega el sol en la mañana
y, con él, el canto de un gallo
que con 51 razones
embellecen el paisaje.

Y la risa, que es acuarela,
pinta una sonrisa en su cara
que es lienzo del cuadro
que hace museo a la marisma.

Y el sol se esconde en su pelo
haciendo el ocaso
en la profundidad del océano
que habita en sus ojos.

Y la luna se acuna
en sus labios
besando la sonrisa
con plata.

Y un corazón gaditano
late peregrinando en la oscuridad
guiando sus palabras
por las 51 estrellas
que forman el universo.

viernes, 2 de enero de 2015

El bosque encantado (cuento)


Erase una vez un bosque encantado, donde las plantas sólo florecían ante personas de corazón sincero y los árboles daban frutos aquellos que necesitaban alimento.

Este bosque pertenecía a un reino, gobernado por un malvado rey cuya ambición de poder llevó a su pueblo a la más profunda de las ruinas.

Talaron los bosques, secaron los ríos, los animales huían y, junto a ellos, los habitantes de este país en busca de fortunas.

Un día el rey enfermó y buscó al médico de la corte. Pero fue incapaz de encontrar solución a sus  problemas. 

De repente, un anciano del lugar llegó a palacio para contar la leyenda de aquel bosque encantado. Pero nadie sabía el lugar donde quedaba emplazado.

Buscaron a niños, cuya inocencia le hiciera aparecer y así recoger plantas y frutos para alimentsr al.rey y poder sanarle.

Pero el hambre y la sequía había arrasado con todos ellos.

Entonces un paje real se ofreció voluntario para tal misión con la única condición de que el rey diera cobijo a su madre enferma y también la ayudara a sanar. Dicho y hecho, montó en su caballo hacia rumbo desconocido. Pero no hayó nada.

Una noche, contemplando el cielo, una estrella fugaz se detuvo ante él.Espectacte, retomó el camino en esa dirección y allí, ante sus ojos, apareció el bosque. Recogió aquellos ingredientes que el sabio anciano había pedido para crear la cura y volvió a palacio.

El rey, en su lecho de muerte, arrebató la solución mágica de manos del joven paje, rompiendo así la promesa de compartir el remedio con la.madre.

Entonces, cada gota de brebaje que caia se evaporaba, sin rozar ninguna los labios del rey, quien en su agonía comprendió que su egoísmo le había causado la muerte.

Sueños

La vida es sueño
y es en la noche,
la más profunda de ellas
donde cobra vida el deseo.

Deseo de cosas imposibles,
imposible de no hacerse realidad
cuando sueñas,
vives,
en el mundo de tus sueños.

Un vaivén de nostalgia,
el despertar de los sentidos
en busca de esos besos
que el viento, y sólo el viento,
desliza por tu piel.

Electricidad que recorre la espalda
cuando lo prohibido,
lo efímero,
lo invisible
cobra cuerpo y nombre
para acariciar tu sombra.

Una vida en sueño
que, cada madrugada,
se convierte en sueño en vida.

Sin testigos.

Sin juguetes rotos.

Sólo sueños.