En medio de bruma sobre el mar, custodiada por un faro sin luz,una fortaleza destruida y un acantilado que anuncia a la muerte, se encuentra la isla perdida. Y en medio de ella, su laberinto.
Como si Minos fuera, se alzaban hacia el.cielo sus muros, aquellos que muchos vieron pero de los que nadie salió para describirlo.
Esos muros hechos de piedra blanca, cual calavera gigante, albergan un secreto: el elixir de amor. Y todos los valientes que buscan colmar su vida de placeres carnales o enriquecerse a su costa se adentraban en el laberinto sin mayor que la de morir rápido sin tortura.
Aquel día la bruma era más espesa que nunca. Sólo los ojos de un ciego eran capaces de adentrarse en ella sin sentir dolor. Sólo el olfato del que nació sin su sentido podría soportar aquel hedor. Era el sudor del horror el que se respiraba.
Y atravesando el mar en mi barca, sin más sentido que la razón, ni más arma que el amor, desembarqué en aquella playa de ceniza, con la bienvenida de los habitantes del lugar: los cuervos.
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