viernes, 29 de agosto de 2014

¿Quién eres?

Eres la constelación
que intento descubrir.
Eres el mar
que pretendo investigar.
Eres el perfume
que nunca puedo olvidar.
Eres la canción
que siempre quiero oir.

Eres la sonrisa
que a mi alma transmites.
Eres el pulso
que mi corazón quiere imitar.
Eres  el sabor
que enamora a mi paladar.
Eres mi poema
con palabras felices.

martes, 26 de agosto de 2014

Luna nueva

Mar de estrellas saladas,
brújula de mis encuentros
en dirección de lo más profundo
de mi alma.

Espejo en mis ojos,
reflejando la oscuridad
que brota desde mi corazón.

Mirada perdida.

como la luna nueva.

Me da miedo
volver a empezar de cero,
sin saber quien seré,
quien podré ser.

Me da miedo
no ser lo que busco,
no dar lo que soy,
no saber lo que soy.

Me da miedo
querer con toda mi piel
para volver a olvidar
con el paso del tiempo.

Me da miedo
volver a estar perdida,

como la luna nueva.

domingo, 24 de agosto de 2014

Sombra

Como en un cerrar de ojos,
una sombra densa y oscura
se presenta ante mi.

Una sombra bordada
con luceros de oro
y encajes de hilo filo,
bajo la atenta mirada
de esa plata sonriente
que descansa en sus hombros
y chapotea en el mar.

Esa sombra quieta
que despierta el cantar escondido,
las pasiones adormecidas,
el descanso del malherido.

Esa sombra firme,
cual refugio en la oscuridad,
que roba poemas de amor
a los suspiros del viento.

Esa sombra amante
que yace entre tu cuerpo
esperando  la luz del alba
para dar las "buenas noches"
y su beso de despedida.

viernes, 22 de agosto de 2014

Muerte

Muerte
y un dolor en el corazón
como infinitas agujas
vengandose de tus sueños.

Muerte de una ilusión.
Muerte de la esperanza.
Muerte. Más que muerte
una vida sin futuro.

Sonrisas calavéricas
que sólo son sombra del pasado
mientras un torbellino negro
arranca tu mente del cuerpo.

Y ya no eres tú.
Eres un espectro
que besa, que ama
pero desde la muerte.

Desesperación.
Abandono.
Tu ausencia
que me lleva hacia la muerte.

Desangrandose los ojos que no te miran,
deshojandose la piel que no te toca,
volviendose amargos los sabores
y humo los olores.
Quedando sorda a todo
menos a tu nombre.
Perdiendo los cinco sentidos
porque es un sinsentido perderte...
y sólo queda la muerte.

Muerte que no ausencia del dolor.
Mi condena por querer tenerte,
que quema las entrañas como hoguera,
que clava sus uñas en mi pecho,
que muerde mi espalda
con el sudor frio de tu ausencia,
que me hace caminar por cristales rotos,
que infecta mi felicidad
con la bacteria del pesimismo.

Y no hay cura para el dolor
salvo la muerte.

martes, 19 de agosto de 2014

Dejando atrás el puerto

Surcando los mares,
el buen barco llegó a puerto,
dejando atrás tormentas y oleajes
que más parecían dunas del desierto.

Descansa anclado a tierra,
descansa de murmullos inciertos
de la tripulación orgullosa y salvaje
de capitanes, alférez y marineros.

Pero grita el mar su nombre,
en tono triste, con descontento.
Reclama su vuelta al oceano.
Reclama con ansia su regreso.

Y el barquito retoma su marcha,
luchando contra el huracán de nuevo.
Por su alma, que es marinera.
por la sal que cubre sus huesos.

Pero el amor acaba con su vida,
arrojando a la orilla sus restos.
¡Pobre barquito valiente
que retó a la mar por un beso!

viernes, 15 de agosto de 2014

Orión

Ante mis ojos, Orión.
El cazador que me tiene cautiva,
siendo su cuerpo, su luz, su presencia,
quien mis poemas inspira.

Ante mis ojos, Orión,
y yo quebrando mi promesa de silencio
pues, en una vida tan efímera,
nunca hay que callar los "te quiero".

Y te busco
y no te encuentro,
escondido tras las luces que interpones
o las que yo misma he puesto.

Y te busco
y te echo de menos,
siendo tu semblante de plata
la única luz que deseo.

Y te busco
y te amo,
aunque sea tu cuerpo en la distancia,
sabiendo que años luz
nos separan,
que desapareceré en tu firmamento
que todo quedará en la nada.

Ante mis ojos, Orión.
Ante mis sueños, mi amada.

A la muerte

Por esa vida que se agota.

Esa vida que se agota
y ese descanso que nace.

Esos suspiros que tornan
la difícil respiración
en el último aliento.

El aliento que se evapora
para dar paso al vacío,
con su gélido cantar
y su noche eterna.

Ese aliento último
que eleva al firmamento
las risas, llantos,
abrazos y besos
que fueron tu vida.