lunes, 22 de diciembre de 2014

En la nada

En la sombra de la noche,
dos luciérnagas encendidas
iluminan la silueta de la oscuridad.

Angostos caminos
delimitados por la arboleda,
retorcidos árboles de terror.

Un ambiente espeso
con olor a azufre y hiel,
enfriando hasta entumecer
vista, olfato y oido.

Todo negro.
Todo vacío.

Un camino que lleva hasta en fin.
Final de una historia que retorna a su principio.
Final de sonido seco,
explosión del metal ante la tierra.

Final que se hace sueño
para renacer casi desnuda en medio de la nada,
en medio del sin donde,
en medio del miedo.

Y entonces vi la luz.
La luz de la calma, paz  y esperanza.
La calidez de una mirada y de unas manos apaciguadoras.

Y comprendí que sería el primer día de mi vida.

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