Pido perdón
por pensar en ti a todas horas.
Pido perdón
por querer saber siempre de ti.
Pido perdón
por buscarte entre las sombras.
Pido perdón
por no dejar de querer así.
Pido perdón
por hablarte hasta en silencio.
Pido perdón
por soñar tenerte junto a mí.
Pido perdón
por rezarte poemas al viento.
Pido perdón
porque tú me haces feliz.
Y como el aroma
del mar que se agota,
dejando a sus rocas respirar.
Como el aroma
del campo seco
tras la lluvia acariciar,
impregnas mis sentidos,
mi alma,
mi vida.
Y, por ello,
pido perdón.
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