Siento las hojas caer
tras el muro de mi habitación.
Un otoño que llega
prendido de aquel reloj.
Pasan los días sin más
dejando a la mente volar.
Y mi guitarra aún
toca esa triste canción.
No puedo dejar de pensar
en lo que pudo y no fue al final.
En mis horas sin dormir
pensando sólo en ti.
En la sangre que al derramar
poemas con su cantar.
Tiñe de un color gris
la vida tras el cristal.
Esa página del calendario
que ya se rompió.
Esa triste melodía
que toco en do menor.
Esos sueños en los que estás
sonriendome al pasar.
Ese verano pasó
y no podrá regresar.
No puedo dejar de pensar
en lo que pudo y no fue al final.
En mis horas sin dormir
pensando sólo en ti.
En la sangre que al derramar
poemas con su cantar.
Tiñe de un color gris
la vida tras el cristal.
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