Aguanta el huracán
la débil hierba del campo.
Sus raices son fuertes,
más fuerte su coraje.
Aguanta la tempestad
la arena que asoma en la playa.
Su tierra la atrapa,
su destino la libera.
Aguanta el fuego
los metales incandescentes.
Nunca sucumben ante él
sino es por golpes de pasión.
Aguanta los pesares
mi corazón.
Porque soy débil
pero tengo coraje.
Porque soy libre
aunque me atrapes.
Porque no hay golpes,
ni pasión
que me hagan caer.
Y tras una mueca congelada
de orgullo azul y embustero,
alzo el rostro hacia el cielo,
para encontrarte con la mirada.
Tú,
inspiración de las musas
que vuelven poesía mis palabras,
música mis gestos,
óleos mis paisajes.
Tú,
el terror de mis afectos,
el yin y el yan de mi corazón,
mi droga,
mi canción.
Tú,
un ángel en mis días,
el demonio de mis noches.
Tú,
sólo tú.
Y yo,
tímida e incomprendida,
inocente,
cobarde,
que ama a escondidas
la sombra
que mi mente evoca.
Yo,
que pierde los días
contemplando una foto,
esperando una respuesta,
con el corazón
en la mesilla de noche.
Yo,
que desea olvidarte,
que desea borrarte,
que desea perderse
y no volver jamás,
rompiendo cada trozo de poema
que mi propia alma escribió
para ti.
Yo, que me odio por quererte,
que me odio por querer odiarte.
Y sin saber odiar
porque sólo se querer.
Yo,
me despido de ti.
Hasta mañana.
Buenas noches.
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