Hay días que se esperan con muchas ganas y que se escapan entre los dedos. Así fue ayer, la boda de una gran amiga como es Inma y de su recién marido al que también aprecio mucho, Jandro. Y como no sé decir las cosas de otro modo, quiero dedicar unas palabras.
Desde el azul del cielo,
un rayo de luz blanca atraviesa Sevilla.
Luz que ilumina
el comienzo de una nueva vida.
Son los pasos hacia el altar
aquellos que abren esa puerta
hacia la unión,
el amor,
la familia.
Felicidad.
Y son aquellos ojos que os contemplan
testigos del contrato con el destino,
que trazado entre vuestras manos
se hacen un sólo camino.
Y se eleva hacia el cielo
un trono para dos,
juego de palabras complices,
sonrisas furtivas,
y el eco del corazón.
Una noche
que se hace día
para ver ese amanecer,
el primero de vuestra vida.
Una vida en sueño,
una vida hecha canción.
Una vida en el que el ruido
se hace silencio
para sólo escuchar
palabras de amor.
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