sábado, 7 de noviembre de 2015

Mirando al cielo

Buscando una mirada
a quien despedir,
a quien acariciar,
a quien desear
los dulces sueños.

Buscando unos labios
a quien besar,
a quien escuchar,
a quien tatuar
mi sed y mi sangre.

Buscando unas manos
a quien proteger,
a quien sostener,
por quien velar
cuando la noche
nos secuestra.

Y miro al cielo.
Alzo mis ojos en tu busca
y te encuentro,
sumergida en el universo,
dibujando las caderas de Orión.

Y te deseo,
desde la pequeñez de mi cuerpo,
rezando a lo inalcanzable
para que una fugaz estrella
se pose sobre mi pecho.

Eres tan hermosa...
que escapastes del Olimpo,
inspirando arte y desamores
hasta alcanzar el infinito,
la gloria de tu sonrisa.

Eres tan hermosa...
que las flores
se enredan en tus pasos
para no dejarte marchar.

Eres tan hermosa...
que el sol anidó en tu pelo
y el mar besó tus ojos.

Eres tan hermosa...
que el fuego se encela
con cada beso que desprenden tus labios.

Eres tan hermosa...
que hasta la tierra
acompasa con sus bailes
el dulce ritmo de tu caminar.

Eres estrella.
Luz que no se apaga
y que ciega a quien
no te quiere ver,
mientras que devuelve a la vida
los más puros sentimientos
de los corazones inocentes.

Luz. Sol y Luna.
Tan grande. Tan humilde.
Tan cercana.
Orión hecho mujer.

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