Rueda que rueda
sobre el vacío
una espiral
de oscuridad.
Rueda que rueda
nublando el seso
ensordeciendo el oido
cegando el sentir.
Rueda que rueda.
Y, yo,
desde el externo,
viendo como mi cuerpo
se hunde en un pozo
de miedos y confusiones.
Un tornado que despega la lógica
de la firmeza de la tierra.
Un alud que te atrapa
y te desplaza con la inercia de la gravedad.
Y yo,
desde el externo,
escuchando voces
que difícilmente
recuerdan a la mia.
Una espiral que te traga,
que te absorbe,
que te condena
a verte desaparecer
sin poder evitarlo.
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