Te olvidaste de mí.
Te olvidaste de quererme,
de mandarme besos
en los albores del invierno.
Olvidaste sentirme.
Olvidaste mi corazón,
que pierde sus latidos
en un mar de ignorancias.
Ya no me buscas.
Ya no me encuentras.
Ni te despides.
Ni saludas.
Desapareces como un fantasma,
como el humo de la última bocanada
de tabaco negro.
Y olvidaste
que yo no te olvido.
Y me rompiste el corazón...
Sin más...
De la noche a la mañana...
Sin darme cuenta...
Te perdí.
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