Olvidé que me olvidaste,
que te perdí,
para que nunca me pierdas.
Olvidé la sequía de besos
para recordar los mares
que atrás quedaron.
Olvidé que no me quieres
porque aún sabe en mi piel
el calor de tus manos.
Olvidé que te tengo que olvidar.
Porque no hay nadie como tú.
Porque prometí seguirte hasta el fin.
Porque nunca dejo de querer,
ni amar, ni besar, ni respirar.
Porque aún me pierdo
sin el faro de los luceros
que iluminan tu mirada,
si el eco de tu risa
en mi corazón,
sin tu tacto,
sin tu olor.
Porque amo el arte
y no podré olvidar
las curvas perfectas
que crearon en ti;
los colores perfectos
que el sol deposita
en tu cuerpo cada mañana;
los sonidos que nacen en tu voz
y que sonríen
como la mejor de las sinfonías
de Beethoven.
Porque te quiero.
Y punto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario