Hoy no quiero despertar, no quiero ver más la lluvia acariciando mi ventana ni sentir el viento azotando mi piel. Hoy quiero descansar y soñar con un mañana soleado. QUiero creer en él. Creer con tanta fuerza que se haga realidad.
Hoy quiero que los dolores se tornen en flores, en rosas. Rosas que se claven en mi pensamiento con su olor y en mis manos con sus afiladas puas. Hoy quiero que la noche se haga día para contemplar el esplendor de la luna. Hoy quiero que el día se haga de noche para que las sombras nos escondan en la eterna complicidad de la oscuridad.
Hoy quiero naufragar en un mundo desconocido, para ver a Dios en su inmensidad. Hoy quiero descubrir un planeta nuevo y soñar que él me salvará de mis pesares.
Hoy quiero morir para volver a nacer mañana
viernes, 23 de enero de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
Pensamiento, dulce y amgaro pensamiento
Desde el año pasado me han pasado muchas cosas por la mente. Ahora mismo estoy en stand by. No quiero sentir nada, porque el dolor es sentimiento. pero quiero alcanzar la plenitud del amor.
Escribí un poema hace poco acerca de un amor atado a lo imposible que clama al cielo una señal para liberarse de él y buscar la felicidad en otros lugares (y otros cuerpos). Ahí va:
Necesito escuchar esa palabra
que me despierte de mis sueños
que me devuelva al infierno
de haber enterrado la esperanza.
Necesito escuchar esa palabra,
fruto del desprecio y la indiferencia
que me entorne entre sus alas
y me arrastre entre las tinieblas.
Necesito escuchar esa palabra
y morir, morir de amores,
dejando que la espada rompa mi pecho,
infectando mi cuerpo en dolores.
Necesito escuchar esa palabra.
Palabra maldita y sin honra.
Llave que rompa mis cadenas
y me guíe en mi camino hacia la horca.
Necesito escuchar esa palabra.
Sólo me liberará tu voz.
Rómpeme el alma, ahoga mi vida
y en descanso me uniré a Dios.
Escribí un poema hace poco acerca de un amor atado a lo imposible que clama al cielo una señal para liberarse de él y buscar la felicidad en otros lugares (y otros cuerpos). Ahí va:
Necesito escuchar esa palabra
que me despierte de mis sueños
que me devuelva al infierno
de haber enterrado la esperanza.
Necesito escuchar esa palabra,
fruto del desprecio y la indiferencia
que me entorne entre sus alas
y me arrastre entre las tinieblas.
Necesito escuchar esa palabra
y morir, morir de amores,
dejando que la espada rompa mi pecho,
infectando mi cuerpo en dolores.
Necesito escuchar esa palabra.
Palabra maldita y sin honra.
Llave que rompa mis cadenas
y me guíe en mi camino hacia la horca.
Necesito escuchar esa palabra.
Sólo me liberará tu voz.
Rómpeme el alma, ahoga mi vida
y en descanso me uniré a Dios.
martes, 30 de diciembre de 2008
Acabando el año

Quería reflejar en este texto la variedad de sentimientos que me roen las entrañas. Pero se me han olvidado las palabras.
Se consume un año más y aquí estoy, perenne, sin ser más que la misma niña de siempre. Se consume un año más y sin trabajo, pareja, ni próximas expectativas me adentraré en el 2009. Se consume un nuevo año pero, para mí, la vida se paralizó en un instante y mi vida no evoluciona.
Los sueños que hace un año tenían aún están guardados en un cajón, pendientes por cumplir. Los proyectos que iniciaba se rompieron como el cristal. Las amistades que me acompañaban se esfumaron como el aire.
Pero soy feliz. Esos sueños algún día serán realidad porque no tengo prisa por vivir sino que me gusta saborear cada instante. Esos proyectos pasados fueron sustituidos por otros más serios y responsables, que me llenan el corazón y mi vida de esperanza y felicidad. Y esas amistades, se esfumaron bajo la sombra del demonio para que brillara la luz de los que siempre estuvieron ahí y los que quisieron llegar.
No tengo prisa por vivir. Me gusta ser una niña de 24 años y paralizar cada segundo para disfrutar de lo irrepetible.
PD: En mi corazón completo sólo falta un beso tuyo
jueves, 4 de diciembre de 2008
Levantando el ancla
Cada día soy consciente de que en algún momento la puerta de mi jaula se abrirá y he de echar a volar. Aún no sé el destino de mi viaje, pero sé que será largo e intenso. No quiero olvidar lo que en algún momento dejaré, porque todo lo que poseo es valioso y cuesta desprenderse de ello. Mi familia, mis amigos, cada rincón de esta preciosa tierra. Cada momento vivido ha marcado hondo mi vida y nunca he de olvidarlo.
Pero algún día mi jaulá se abrirá y cambiaré de destino. Como un pájaro liberado exploraré lo desconocido hasta hacerme parte de él. Siempre lo dije, soy aire, parte de todo y parte de nada al mismo tiempo. No quiero anclar mi corazón en un pequeño puerto cuando el océano es tan amplio y hermoso.
Sé que mi vida no está aquí en Cádiz, pero Cádiz siempre será mi vida. Sé que mi futuro no se encuentra entre mi familia, pero mi familia siempre irá conmigo allá adonde vaya. Sé que no siempre me acompañarán las mismas amistades, pero gracias a ellos existo y nunca les olvidaré.
Me hago consciente de que algún día partiré y mi cuerpo y mi alma se sienten preparados para ello. No dejaré nada atrás. Todo irá conmigo en mi recuerdo.
Pero algún día mi jaulá se abrirá y cambiaré de destino. Como un pájaro liberado exploraré lo desconocido hasta hacerme parte de él. Siempre lo dije, soy aire, parte de todo y parte de nada al mismo tiempo. No quiero anclar mi corazón en un pequeño puerto cuando el océano es tan amplio y hermoso.
Sé que mi vida no está aquí en Cádiz, pero Cádiz siempre será mi vida. Sé que mi futuro no se encuentra entre mi familia, pero mi familia siempre irá conmigo allá adonde vaya. Sé que no siempre me acompañarán las mismas amistades, pero gracias a ellos existo y nunca les olvidaré.
Me hago consciente de que algún día partiré y mi cuerpo y mi alma se sienten preparados para ello. No dejaré nada atrás. Todo irá conmigo en mi recuerdo.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
La sombra del pasado
Quizá todos seamos el producto de una ecuación vital: Nuestra genética X Nuestra vida.
Echar la vista atrás puede provocar alegría y nostalgia. Son los días en donde la melancolía llama a tu puerta (los dias de lluvia, para los amigos) cuando repasas la película de tu vida. Recuperas amistades imaginarias que se desviaron en otros cruces de tu vida, vuelves a cantar esas melodías silenciosas que una vez sonaron en los pasillos de la facultad, besas los labios invisibles de los amores derretidos, perdonas las faltas imperdonables y sonries ante chistes sin gracia.
El haber vivido nos deja en el sabor de boca el precio de nuestra vida de atrás. "Cualquier tiempo pasado fue mejor", decía Jorge Manrique. Pero el día de hoy será el pasado de mañana. Hay que disfrutarlo y ser feliz para así tener más historias que contar en esas películas de nuestra vida que vemos en esos días en los que la melancolía llama a nuestra puerta (los días de lluvia, para los amigos)
Echar la vista atrás puede provocar alegría y nostalgia. Son los días en donde la melancolía llama a tu puerta (los dias de lluvia, para los amigos) cuando repasas la película de tu vida. Recuperas amistades imaginarias que se desviaron en otros cruces de tu vida, vuelves a cantar esas melodías silenciosas que una vez sonaron en los pasillos de la facultad, besas los labios invisibles de los amores derretidos, perdonas las faltas imperdonables y sonries ante chistes sin gracia.
El haber vivido nos deja en el sabor de boca el precio de nuestra vida de atrás. "Cualquier tiempo pasado fue mejor", decía Jorge Manrique. Pero el día de hoy será el pasado de mañana. Hay que disfrutarlo y ser feliz para así tener más historias que contar en esas películas de nuestra vida que vemos en esos días en los que la melancolía llama a nuestra puerta (los días de lluvia, para los amigos)
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