
Quería reflejar en este texto la variedad de sentimientos que me roen las entrañas. Pero se me han olvidado las palabras.
Se consume un año más y aquí estoy, perenne, sin ser más que la misma niña de siempre. Se consume un año más y sin trabajo, pareja, ni próximas expectativas me adentraré en el 2009. Se consume un nuevo año pero, para mí, la vida se paralizó en un instante y mi vida no evoluciona.
Los sueños que hace un año tenían aún están guardados en un cajón, pendientes por cumplir. Los proyectos que iniciaba se rompieron como el cristal. Las amistades que me acompañaban se esfumaron como el aire.
Pero soy feliz. Esos sueños algún día serán realidad porque no tengo prisa por vivir sino que me gusta saborear cada instante. Esos proyectos pasados fueron sustituidos por otros más serios y responsables, que me llenan el corazón y mi vida de esperanza y felicidad. Y esas amistades, se esfumaron bajo la sombra del demonio para que brillara la luz de los que siempre estuvieron ahí y los que quisieron llegar.
No tengo prisa por vivir. Me gusta ser una niña de 24 años y paralizar cada segundo para disfrutar de lo irrepetible.
PD: En mi corazón completo sólo falta un beso tuyo
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