me guía el destino
hacia ti.
Sin mapas,
ni norte
tu aroma me atrae
y mis pies te seguirán
adonde vayas.
Tienen mis manos
el recuerdo de tu piel
y, sabuesas,
sabrán donde encontrarte.
Mi mirada
alcanzarán la luz de tus ojos
que, como faros,
indican el camino
entre la penumbra.
Estás tan dentro de mi
que siento tus latidos
en mis labios.
Allá donde estés,
siempre te encontraré.
Siempre me encontrarás.
El amor nos guía.
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