con olor de la brisa marina,
el frescor de la vegetación del campo,
con sabor a café.
Un nuevo amanecer
de una mañana que aún se está dibujando
con pinceles de caricias,
y sonrisas.
Un nuevo amanecer
y por el levante
asoma un sol
cálido como mi pecho.
Un nuevo amanecer
para despedir a la noche
que brilla en la soledad
y en la autocomplacencia.
Un nuevo amanecer,
una nueva pluma para escribir
con colores,
en blanco y negro,
o en el silencio
de los besos.
Un nuevo amanecer
tatuando cada segundo
en el escalofrío de mi piel
y estremeciendo el vaiven
de mis caderas.
Un nuevo amanecer
que no verá atardecer
sus ganas,
su fuerza
y su belleza.
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