Deshaciendo el corazón a jirones,
acompañada por el olor
de las velas que se apagaron.
Deshaciendo el corazón lentamente,
con la suavidad de unas manos
que son vírgenes para el amor.
Deshaciendo el corazón
y convirtiéndolo en cenizas,
cuyo calor asfixia, ahoga,
amarguea los sentidos
Deshaciendo el corazón
al compás de la desconfianza,
miedo y decepción.
Deshaciendo el corazón,
recuperando los trozos rotos
que el mar dejó a su paso.
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