viernes, 8 de enero de 2016

Dame una razón

Dame una razón
para que tus manos
no desnuden la piel
de mi cuerpo.

Dame una razón
para que tu voz
no abra el candado
de mis caderas.

Dame una razón
para que el fuego
no se sacie
en los ríos de tu boca.

Dame una razón
para que tu corazón
no vibre
junto a mi corazón.

Dime cómo explicar
a mi aliento
que no abrace al tuyo,
que no juegue en tu cintura
ni dibuje estrellas
en tus senos.

Dime cómo explicar
a mis labios
que no susurren en tu oido,
en tu cuello,
en tus muslos...

Dime cómo explicar
a mi cuerpo
que no abrigue al tuyo
en las cálidas noches
que la distancia
convierte en inviernos.

Dame una razón
para no poseerte,
para no amarte,
para que el día
se convierta en noche.
Para que las lunas
se conviertan en sol.

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