miércoles, 12 de agosto de 2015

Canción átona

No creo en estrellas fugaces,
ni en el amor de mi vida.
Creo en la copa de vino
que dibuja una sonrisa.

No creo en princesas,
castillos o final feliz.
Creo en el sudor de mi frente
para estar junto a ti.

Toda la vida es un cuento,
donde las hadas juegan a ser Dios.
El destino está coloreado,
garabatos teñidos de ron.

Ranas que se creen reyes,
princesas que hablan solas,
despertar de la muerte,
calabazas que son carrozas.

No creo en estrellas fugaces,
ni en el amor de mi vida.
Creo en la copa de vino
que dibuja una sonrisa.

No creo en princesas,
castillos o final feliz.
Creo en el sudor de mi frente
para estar junto a ti.

Fantasmas que asustan la alegría
y hombres lobo que te quieren comer.
Chica zombie que no se conoce
y el vampiro que muere de sed.

Fantasía de vida real,
donde los cuentos se escriben con pena.
No hay principio. No hay final.
Arrastrando las propias cadenas.

No creo en estrellas fugaces,
ni en el amor de mi vida.
Creo en la copa de vino
que dibuja una sonrisa.

No creo en princesas,
castillos o final feliz.
Creo en el sudor de mi frente
para estar junto a ti.

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