martes, 22 de julio de 2014

Manos de plata y sal

Son, Cadiz, tus manos de plata y sal
las que curan todas las heridas del alma.

Tu aroma posee mi cuerpo
expulsando de él todos los suspiros.
Tu brisa acaricia mi piel
hasta consolar los dolores del corazón.
Tu sonido de olas cantarinas
alegran los tristes pensamientos.
Tu negrura en el horizonte
ocula todos los motivos de llanto.

Son, Cádiz, tus manos de plata y sal
las que curan todas las heridas del alma.
Las que exprimen el corazón
para que el nectar de tus ojos
regrese de nuevo al mar.

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