sábado, 5 de julio de 2014

Ave fénix

Pasa el tiempo y la vida corre junto a él.
Todo en continuo movimiento.
Todo en constante cambio.

Y yo sigo aqui.

Sin diferenciar el ayer del hoy.
Sin saber cómo y cuándo el yo de ayer murió
para nacer el yo de hoy.

Sin saber en qué momento
las rosas que latían en mi corazón
comenzaron a marchitarse.
Y yo, con miedo a perder,
aferrarme a las últimas púas
que se clavan en mi piel.

Duele aferrarse a recuerdos,
sentimientos,
ilusiones.
Más duele desprenderse de ellos.

La vida está llena de contradicciones
que son el motor de un mundo
camino hacia la resolución.
Resolución infinita
que solo llega a manos de la muerte.
Porque solo, a través de la muerte,
volvemos a renacer.

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