lunes, 10 de noviembre de 2014

La espera

Bajo la marquesina de una parada
de nombre olvido.
Sentada en el banco
de la ociosidad.
Veo pasar la vida,
al volante
de un tren sin frenos.

Sin destino, ni final.
Sin vagones que me recojan
mientras espero,
sentada,
a mi futuro llegar.

Bajo mis pies
las vias de la rutina.
Monótona monocromática
monódica melodía
de estridentes sonidos
que corren, gritan
y no dejan latir al corazón en paz.

Y mientras miro
la vida pasar a mi alrededor,
tras un mugriento cristal
lleno de tristezas,
melancolías,
sombras del ayer,
espectros del mañana...
respiro aire puro,
dibujando con mi aliento
mi rostro,
mi cuerpo,
para recordar quien soy hoy
mientras mi tren no llega.



No hay comentarios:

Publicar un comentario