Hoy estoy reflexiva y me he dado cuenta que los amigos son como relojes. Los hay rolex (o Gaga Milano, que es más cadista) y los hay de imitación. ¿Imitación? si, esos que imitan lo que piensan porque creen que les valorarás más si actuan, piensan y hablan como tu.
Primero, los amigos Rolex son difíciles de encontrar, pero una vez que tienes uno te dura para toda la vida. Por muchos golpes que les des ahí están siempre, porque casi que ni se arañan y, aunque te lleven la contraria o digan cosas que te duelan, es tu Rolex y lo quieres para siempre.
Los relojes de imitación (chinos pa los amigos) los encuentras en todos lados y aunque sean bonitos y agradables al tacto y al oído se rompen del tirón. No te duran.
Hay gente que prefiere comprar 4 o 5 relojes chinos para que se adapten a cada circustancia. Si hoy me siento gorda, me pongo el chino amarillo para que me diga que estoy delgada. Si hoy me siento herida, me pongo el chino rojo para que me diga que soy la que más valgo. Si he suspendido un examen, me pongo el chino verde que me diga que el profesor es un cabrón. Pero yo prefiero ser Rólex y me quiero rodear de Rolex: los que me dicen que adelgace, los que me dicen cuando meto la pata, los que me dicen que si suspendo es porque soy una floja...
Y tú que eres ¿un Rolex o un reloj del chino?
martes, 10 de septiembre de 2013
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