Llevo días dándole vueltas a un asuntillo que me roe las entrañas. No sé por qué nos empeñamos en mentirnos con palabras huecas mientras que nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón dicen otra cosa.
Sólo sé que nunca más creeré un te quiero que no esté acompañado de una sonrisa o de un beso en los labios.
¿Cuantos amigos son sinceros y cuantos un burdo personaje?
Las palabras mienten, los actos no. Es la nueva lección que me ha enseñado la vida.
sábado, 28 de febrero de 2009
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Las palabras no son las que mienten son los hechos. Ya que una palabra no es verdadera hasta que no es verificada con un acto.
ResponderEliminarLas palabras son muchas y están vacías hasta que no adquiere alma; ese alma se la dan los sentimientos sinceros.
Las palabras son necesarias; son las que nos diferencian del resto de animales; sin embargo esa diferencia no nos hace ser superiores.
Un saludo rojo