La Tierra dejó de girar,
El Sol se apagó,
La noche se hizo día,
El día desapareció.
Las manillas del reloj,
se derriten.
No hay tiempo,
no hay lugar.
Sólo una gran pausa.
Y mis manos volvieron a nacer,
dibujando amaneceres en tu espalda.
Y mis labios saciaron su sed,
en tu boca,
en tu ombligo,
en tus senos.
Mi cuerpo inventó el movimiento,
la gravedad que lo atrapa al tuyo.
Piel de velcro inseparable
y el traqueteo de un tren
acelerando en busca de su destino.
Lluvia congelada tras el cristal,
vidas alrededor, como estatuas.
Tú y yo amándonos
mientras el universo está en pausa.