Nunca me creí
que amarte fuera fácil,
que soñarte y no encontrarte
no me hiceran aún más frágil.
Nunca confié
que sentir como yo siento
serviría como llave
para abrir mi universo.
Y aquí estás tú
el acento en mi relato.
Y aquí estoy yo
sin acento en el corazón.
Ábreme
la puerta de tu mirada,
dibujando en colores
aquello que tanto callas.
Y volarán
caricias en el alba
hacia el infinito
porque ya no habrá mañana.
Toda esa luz
que acomparon tus pasos
eran mis miradas
que furtivas escaparon.
Y aquí estás tú
el acento en mi relato.
Y aquí estoy yo
sin acento en el corazón.
Ábreme
la puerta de tu mirada,
dibujando en colores
aquello que tanto callas.
Y volarán
caricias en el alba
hacia el infinito
porque ya no habrá mañana.
Y aquí estás tú
el acento en mi relato.
Y aquí estoy yo
sin acento en el corazón.