Cae la lluvia
en las noches de verano,
rociando, con su aliento,
a las jóvenes flores del campo.
Cae la lluvia
mojandome los pies desnudos
mientras dejo atrás
charcos de grises sombras.
Un paraguas roto
acompaña mi paseo nocturno
mientras las luces de la vida
descubre a la lluvia escondida en la oscuridad.
Esa lluvia
que se abraza a mi cuerpo
con besos de helado frescor
y sensual recorrido por mi rostro.
Esa lluvia
que desviste mi ropa
ciñiendola al cuerpo
en una sola desnudez.
Cae la lluvia en Logroño
con el erotismo del amante
que te busca en cada rincón de la ciudad,
que te encuentra en cada rincón de su cuerpo.
Cae la lluvia.
Llega la tormenta,
relampagueante fulgor de la noche que quiere ser día,
sordo rugir del manso que quiso ser león.
Cae la lluvia en verano,
porque el verano, sin ti, no conoce el sol.